Teniente Hernán Merino Correa: el héroe del siglo xx y guardián de nuestra soberanía

A menudo buscamos héroes en los más diversos campos del quehacer, no obstante, muchas veces y sin saberlo, estos se encuentran a nuestro alrededor.
Se trata en definitiva que personas con profundas convicciones morales, que están dispuestas a sacrificar lo mejor de sí con la finalidad de brindar seguridad y bienestar a sus semejantes, anteponiendo un bien general por sobre los intereses propios.
El héroe, es una persona ilustre, reconocida por sus virtudes y hazañas, encarnando rasgos sobresalientes, cualidades que han trascendido en el tiempo, constituyendo fuente de inspiración para las generaciones venideras.

Un verdadero héroe no busca la gloria ni la fama, ni siquiera el reconocimiento de su obra, sino la sensación de estar haciendo lo correcto.

El Teniente Hernán Merino Correa, es sin duda uno de ellos,  gesta que hace 53 años -un día 6 de noviembre- ocuparía un lugar en la galería de grandes hombres y mujeres de nuestra historia patria. Al tratarse de un joven Oficial de Carabineros que abrazó la doctrina institucional dando –desde muy temprano- muestras de valor, coraje y entrega, lo cual se tradujo en acciones que permitieron en 1960 rescatar con vida a una mujer y su hijo quienes tras un accidente vehicular cayeron al río Mininco –región del Bio Bio- aferrando su vida a un tronco desde donde fueron rescatados por este Oficial.

Tres años más tarde, al ser destinado a la región de Aysén, y tras la caída de un avión de la Fach en el cerro Pérez –en Puerto Aysén- donde fallecieron 20 personas, no dudó en dirigirse al área del siniestro, logrando rescatar al único sobreviviente de la tragedia.
En el mes de noviembre de 1965 mientras resguardaba la frontera en el sector Laguna del Desierto, tras la denuncia de colonos sobre incursiones de Gendarmes argentinos en la zona, la situación derivó en un lamentable hecho que situó al Teniente Hernán Merino en la galería de los grandes próceres de nuestra patria y “Héroe del Siglo XX”.
Al cese del fuego, el cuerpo de este Carabinero que salvó vidas humanas, que fuera ejemplo de vocación y servicio para toda una Institución y que sacrificara la propia comodidad de su existencia, yacía tendido sobre un manto de hojas del frío bosque austral, tras rendir la vida en defensa de la soberanía de nuestro país.

Dueño de una sólida voluntad, firme vocación de servicio y de un férreo espíritu de cooperación y solidaridad, la vida del Teniente Hernán Merino Correa fue breve e intensa.
Este pasaje de nuestra historia reciente, nos sirve a todos, al constituir un momento de reflexión que marca nuestra doctrina Institucional y nos impulsa a seguir su ejemplo de valor y entrega, noble sentimiento que palpita en los corazones de todos los hombres y mujeres quienes vestimos este verde uniforme y que constituye el alma de Carabineros de Chile, cual es, contribuir al desarrollo llevando Orden y Patria a todos los rincones del territorio nacional, legítimo símbolo de amor hacia nuestro país y los más altos valores de la condición humana.

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