Hablar pensando

Prof. RAÚL Darío Oroño
Profesor de Filosofía y
Ciencias de la Educación

 

“¿Acaso todos los pequeños tuits, estos sorbitos de conexión online, no suman todos juntos un gran trago de conversación real?”, lo dice Stephen Colbert y me hizo pensar sobre nuestra forma de relacionarnos y de entablar una conversación real en nuestro tiempo actual.
Hoy no podemos estar conversando con alguna persona sin estar con el celular a nuestro lado, o en nuestro bolsillo, y atender la llamada que ingresa al móvil en el momento que estamos frente a la persona con la cual nos comunicamos: “disculpa es una llamada importante, ¿te molesta que conteste?” puede ser una frase que escuchemos o digamos frecuentemente. Creo que la red nos ha condicionado la forma de estar frente a la otra persona.
Me surgen dos reflexiones, en primer lugar la forma con la cual nos comunicamos y el proceso que implica estar frente a la otra persona.
La conversación es estar frente a la otra persona e implica un tiempo y manifiesta abiertamente las emociones propias de la persona. Por esto cuando se educa, hablamos de estos ámbitos; es necesario comprender que es un proceso que lleva un tiempo y hay que tener paciencia para recorrer este camino; no todo se logra de un día para otro, hay que saber recorrer el camino y saber acompañar el camino de quien va con nosotros; estas dos cosas cuestan mucho, porque hoy queremos que todo sea tan rápido e inmediato que nos ponemos impacientes ante el hecho de esperar un tiempo más. Lo otro es la emoción que ocurre el estar frente a la otra persona, manifestarnos como somos y sentimos es una característica poco valorada en los días de hoy, pero es algo tan humano que nos cuesta reconocernos con esa carga interna que nos hace tan bien manifestarla y recibirla de otras personas.
Con el móvil no prestamos atención a lo que hablamos y no expresamos lo que sentimos y nos enajenamos de la otra persona, nuestras emociones se quedan con nosotros, podemos poner un emoticón pero no es nuestra emoción la que compartimos, sino un signo que “quiere” y desea manifestar lo que sentimos en el interior de nosotros mismos.
La segunda reflexión es la capacidad que tienen las redes de hablar sin fundamento, en algunas ocasiones, enviar una información poco veraz y dejarla en el mundo virtual, dicha en unos poco más de 100 caracteres, se convierte en una declaración de verdad absoluta. Aparte de la velocidad en la que se transporta la información es la forma en que transforma dicha información y se retransmite en un determinado tiempo real. Ciertamente que esto estaba presente antiguamente, quien no hablaba de alguien, sobre todo de los defectos, y esta información se transmitía a las demás personas; lo que ocurre en la actualidad es la capacidad de que una información que se subió a la red, se conoce en el mismo instante al otro lado del mundo.
Es evidente que la forma de comunicarnos ha cambiado sustancialmente, las nuevas tecnologías tienen aspectos positivos, pero también pueden generar un gran daño. La humanización es un proceso que lleva tiempo y espacio educativo, animarse a ser humano también significa animarse a dialogar con un otro yo, que se convierte en tú, lo que existencialmente, marca la diferencia.

Buena semana.

 

*Las opiniones vertidas por los columnistas, son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de este medio.

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