Reflexión en torno a los Derechos Humanos

Eugenio Canales Canales
Seremi de Justicia y Derechos Humanos
Región de Aysén

 

El Presidente Sebastián Piñera ha sido enfático al señalar: “Quiero expresar en forma clara y categórica que nada, ninguna circunstancia o contexto justifica las graves, crueles, sistemáticas e inaceptables violaciones a los Derechos Humanos ocurridos durante el régimen militar. El hecho que muchas de estas violaciones fueran cometidas por agentes de Estado solo incrementa su gravedad y el rechazo que merecen….”. Al oír esas palabras me es imposible olvidar que un 30 de enero del año 2012, durante su primer Gobierno el Presidente Piñera firmó el proyecto de Ley que crea la Subsecretaría de Derechos Humanos, un claro compromiso con crear en Chile una verdadera cultura de fomento, protección y respeto irrestricto a los derechos humanos en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia, señalando en aquella oportunidad “Necesitamos avanzar hacia una cultura de un auténtico reconocimiento, compromiso, protección y fomento de los derechos humanos en todo tiempo, en todo lugar y en todas circunstancias, que se haga carne no solamente en las actuaciones del Estado y sus funcionarios, sino también en los valores, en las costumbres y en las convicciones más profundas de todos quienes habitamos nuestra patria”.
En tal sentido, la necesidad de verdad, justicia y reparación ha sido una política de Estado, que ha permitido avanzar en el proceso y constituye un compromiso que como Gobierno continuaremos abordando, por cuanto ello responde a un deber moral y porque aún queda camino por recorrer, tan solo agregando a esta tarea la indispensable búsqueda de la reconciliación en el espíritu de los chilenos. Hoy nos corresponde seguir fortaleciendo la cultura de respeto a la dignidad de las personas, que evite la vulneración de los derechos fundamentales, e instale con fuerza la convivencia en paz y tolerancia, y erradique toda forma de discriminación en nuestro país. Sin olvidar lo ocurrido en el pasado, creemos que es necesario, en forma complementaria a lo anterior, abordar los actuales desafíos que nos impone nuestra adhesión irrestricta a la defensa de los derechos humanos. Por lo anterior, debemos reflexionar respecto de la situación de otros grupos humanos en situación de riesgo que la realidad cotidiana nos interpela, como lo que pasa con niños y niñas en centros residenciales, o lo que ocurre con internos en los lugares de reclusión, o con adultos mayores que son abandonados en hogares, o lo que sucede con los sectores de menores ingresos y las personas en situación de discapacidad, o con el maltrato que sufre el migrante, o con la discriminación que sufren personas por su orientación sexual, porque pertenecen a un pueblo originario o por las razones que sean, por mencionar los más relevantes; todos los cuales nos llaman a la acción.
Nuestra permanente obligación de perseguir la justicia, es la que nos lleva a redoblar esfuerzos para proteger los derechos fundamentales de los más vulnerables, garantizando su integración y dignidad. Y permitirles a todos una vida de oportunidades para desarrollar sus talentos y seguridades de una vida con dignidad, sin olvidar que los Derechos Humanos son un patrimonio de la humanidad.

 

*Las opiniones vertidas por los columnistas, son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente el pensamiento de este medio.

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