Crisis en Nicaragua

La crisis política que azota a Nicaragua no puede dejar indiferente a nadie. Si bien el Presidente Daniel Ortega ha culpado a Estados Unidos de ser un actor instigador de las movilizaciones que sacuden al país, esta idea busca más bien eximirle de toda responsabilidad política al mandatario. Escudarse en que hay causas injerencistas operando en Nicaragua es una manera simple de negar los errores políticos del gobierno y evitar la crítica política a medidas económicas que han sido perjudicial para los sectores populares de Nicaragua. Las contradicciones de Ortega-Murillo en materia social han hecho que miles de manifestantes salgan de sus casas a protestar, sobre todo por el rol del FMI en el ajuste de las pensiones.

Hoy Nicaragua clama por una salida democrática a la crisis, no sólo para frenar la dura represión de las últimas semanas, sino también para evitar que siga aumentando la cifra de muertos que enluta al país. El Presidente Ortega debe comprender que la violencia genera más violencia y que en las actuales sociedades democráticas, el diálogo de todos los actores es la vía necesaria para la solución pacífica de los conflictos sociales.


Máximo Quitral

Historiador y politólogo UTEM

Lo que otros no saben

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