Ecosistemas Terrestres: CIEP contribuye a clarificar las causas de la creciente mortandad de árboles y bosques a nivel mundial

*Uno de los efectos del cambio climático más notorio es el aumento en la frecuencia de sequías que en muchos lugares ha llevado a la muerte de bosques.  Recientes estudios están analizando la relación entre la altura de las plantas, el clima y el diámetro de los conductos que transportan la savia en los árboles.  Conductos más anchos tienen más riesgo de embolismo, obstrucción en el flujo de agua producida por la acumulación de burbujas de aire.

Recientemente la Línea de Investigación en Ecosistemas Terrestres, por medio de su coordinador, el investigador residente Dr. Alex Fajardo, ha realizado una importante colaboración científica traducida en un artículo publicado en la revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).  La investigación tiene como objetivo establecer las causas de la creciente mortalidad de árboles y bosques en el mundo, y pronosticar las consecuencias que el cambio climático tendrá en estos fenómenos.

En términos generales, el estudio muestra que alteraciones en el ambiente causan cambios en la altura de la vegetación, y que la altura de las plantas predice, mucho más que el clima, el diámetro de los conductos transportadores de savia. Fajardo destaca que “en ambientes secos o fríos, la vegetación es de baja estatura y los diámetros de los conductos son bastante angostos; que los conductos que transportan la savia sean angostos reduce el riesgo de embolismo – creación de burbujas de aire en el flujo de savia en las plantas- lo que provoca la muerte total o de parte del árbol”.

Dado que la altura de los árboles determina el diámetro de los conductos, si los árboles más altos tienen conductos de mayor diámetro -y si mayor diámetro es sinónimo de mayor riesgo de generar embolismo – significa que los árboles más altos son los más propensos a generar embolismos y, en definitiva, a morir en condiciones de sequía.  Dicho de otra forma, el riesgo de generar embolismo aumenta con la altura de la planta.  Así, los árboles de estatura pequeña, como el ñirre y el notro en la región de Aysén, podrían ser más resilientes o resistentes que otras especies (por ejemplo, el coihue) a los eventos de sequía que aumentarán en el futuro.  El estudio de la resistencia a la sequía de árboles de baja estatura (ñire y notro), forma parte de un proyecto Fondecyt que el Dr. Fajardo está actualmente llevando a cabo.

 

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