Un deseo común en ambos países

Orlando Baesler Heger

Una enorme mala suerte han tenido nuestros vecinos y hermanos bolivianos al elegir sus autoridades y al contar con un Presidente que, lejos de velar por el progreso y desarrollo de su nación, se encuentra permanentemente preocupado de sus propios intereses políticos dejando de lado iniciativas que vayan en directo beneficio de su gente.

Es así como Don Evo Morales no ha escatimado esfuerzos por arrastrar a su país a una guerra de declaraciones, a la cual afortunadamente nuestras autoridades no han concurrido, causando así la desesperación de quién quiere aferrarse desesperadamente al poder aunque su propio pueblo a través de un plebiscito le señaló claramente, debe dejar finalmente el sillón presidencial.

Don Evo, al parecer no quiere dejar los privilegios del poder, ya que desprovisto del blindaje que le otorga su alta investidura, deberá explicarle a sus compatriotas la causa del incumplimiento de sus reiteradas promesas de campaña. Es habitual escuchar las desatinadas intervenciones del mandatario en las cuales quiere convencer al mundo de sus deseos, con argumentos indefendibles. También se ha dedicado este personaje a difamar a nuestro país y a sus autoridades a través del muy cómodo y cobarde sistema de los mensajes vía Twitter.

Creo que la prudencia y la caballerosidad tienen su límite y que nuestro país debería de una vez por todas señalarle con claridad a Bolivia que por muchos intentos mediáticos que el gobierno de Morales realice para sembrar el odio entre nuestros pueblos, jamás conseguirá que Chile entregue parte de una soberanía histórica y consolidada.

La insistencia de Morales en hostigar permanentemente a Chile como estrategia política para intentar mantenerse en el poder, solo puede derivar en un endurecimiento de la actitud chilena hacia nuestros vecinos altiplánicos, lo cual nadie desea sin embargo, hay momentos en los cuales hay que tener una actitud firme y clara ante quienes quieren hacer propio un territorio que no les pertenece.

Lo que Bolivia requiere no es una salida al mar, porque Chile ya le ha otorgado ese beneficio, sino que en forma urgente necesita un cambio de Presidente, lo cual pareciera constituir un deseo común en ambos países.

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